Reflexiones: ¿ Tomamos un café?

Según estudio noruego, el café puede reducir la sensación de dolor físico, es decir, actúa como un analgésico. Lo que no queda claro es sí es efectivo con un café solo, con hielo, un cortado, un capuccino, un café con leche, un nespresso, un soluble,...

En el 2006 apareció una noticia que informaba que un comerciante de Etiopía, llamado Ameraw Zekele, transformaba los antiguos proyectiles de la guerra contra Eritrea en máquinas de café.

¿Qué hacía Zekele? Pues se dedicaba a transformar los viejos casquetes de proyectiles en cilindros para máquinas de café. Este comerciante vive en Mekele, una ciudad situada al norte de Etiopía, y tenía, en el momento de la noticia, 6 trabajadores a su cargo.

Esta noticia la leí hace tiempo y me sigue cautivando. Me hace pensar que la capacidad del ser humano por destruir tiene un tope. Una vez alcanzado este límite, se construye de nuevo. Zekele admitía que le costaba vender las máquinas porque la gente sabe que en un interior hay piezas que ante fueron "armas mortales".
Y ya se sabe, si las armas las carga el diablo, las máquinas de café también.

Zekele decía que intentaba "transformar lo negativo en positivo". Maravilloso, piensa uno. Una frase fácilmente aplicable a los objetos, pero ¿y a los sentimientos y emociones? ¿a nuestras conductas? A uno le gustaría ser el señor Zekele y trabajar la crítica, la envidia, el racismo, la xenofobia, la intolerancia, la discriminación, la violencia machista,... y transformarlas en tolerancia, comprensión, ayuda y un largo y bonito etcétera.

Supongo que a falta de poder realizar esto, nos queda aquello de "tomemos un café" y hablemos de las injusticias del mundo... será por eso que nos sentimos mejor al conversar con un amigo en una cafetería: al ser analgésico nos alivia el dolor.

Imaginad la próxima vez que el café que tomáis está hecho con una máquina que contiene una pieza que se ha reinventado, pasando de negativo a positivo.
Con sacarina, por favor.



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