Reseña: La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza



Magnífica la novela de Eduardo Mendoza. La primera parte nos sitúa a los personajes y sobre todo el contexto histórico de Barcelona en 1887 a las puertas de la Exposición Universal de 1888. Nos muestra una Barcelona ahogada por sus problemas de clases sociales y de presupuestos para poder cumplir con la celebración de la exposición. 
Onofre Bouvila, un campesino de un pueblo de los Pirineos, se instala en una pensión barata de Barcelona para buscar fortuna. Su desconocimiento de lo que es una gran urbe y su juventud serán dos factores que nos mostrarán el desconcierto que le provoca la ciudad, sumado a los cambios urbanísticos, sociales y económicos que envuelven a Barcelona.
Mendoza nos hace en esta primera parte una genial radiografía de ciertos lugares emblemáticos, como la Ciutadedela, explicándonos el por qué se creó y su evolución.
Onofre se ve envuelto de extraños personajes en la pensión, pero sobre todo conocerá a la hija del propietario, Delfina, que le dará la oportunidad de encontrar trabajo repartiendo folletos revolucionarios entre los operarios de las obras de la Exposición.
Posteriormente, Onofre se va labrando su futuro. Viendo el éxito que tiene con el reparto de los panfletos decide probar con la venta de un crecepelo. Su fortuna va creciendo y su fama también. Recibe una oferta para entrar a formar parte de un grupo de matones de una de las dos bandas que controla Barcelona.
Onofre muestra su sangre fría para llevar a cabo cualquier encargo y se va haciendo con el respeto de sus compañeros. Poco a poco irá maquinando su gran plan: destruir la otra banda, mucho más fuerte, y hacerse con el control de la otra.
Posteriormente la acción pasa a situarse en 1898, donde Onofre se labra una fortuna con la especulación inmobiliaria que vive Barcelona con la constante compra y venda de solares para edificar viviendas. Sus malas artes le llevan a engañar a los compradores, que se sienten estafados por sus argucias.
A partir de aquí, Onofre se muestra como un hombre que apuesta por el riesgo con inversiones de futuro. Es un hombre de negocios que se adapta a los cambios que le ofrecen los avances tecnológicos.
Tras su visión de especulación inmobiliaria, prueba luego con el mundo del cine, que sufre un estrepitoso fracaso unido al golpe de estado de Primo de Rivera. Onofre se verá obligado a esconderse en su pueblo natal. Durante su estancia, Onofre disfruta del tiempo pausado, momentos para reflexionar, la sencillez. Sin embargo, todo se trunca cuando el cura aparece muerto y Onofre decide volver a Barcelona.
La novela acaba como empezó, con la celebración de otra gran exposición: la del 1927. De nuevo, Mendoza nos muestra una Barcelona ahogada por las deudas y la creación de nuevas zonas degradadas formadas de barracas donde vivían los obreros de las obras.

Me ha gustado mucho la novela, sobre todo por ser un ejemplo de como novelar una historia donde el contexto caracteriza los personajes: una Barcelona decaída, asfixiada por las deudas por las obras, pero al mismo tiempo llena de oportunidades, avances y una selva de pícaros y maleantes. 
El personaje de Onofre es de una gran fuerza. Falto de escrúpulos, solo se mueve por su propio beneficio e interés y no dudará en hacer el mal para conseguir lo que desea. 
Él y Barcelona son el cuerpo de la historia. 
He de destacar que me ha parecido ver cierta influencia de esta obra en La sombra del viento de Zafón por ciertos elementos descriptivos (cierta mansión situada en la ladera de Tibidabo), el lenguaje de los personajes y la caracterización de los mismos (en especial los de la pensión en que vive Onofre al principio).
Una gran novela.

Sinopsis

En el período comprendido entre las dos Exposiciones Universales de Barcelona de 1888 y 1929, con el telón de fondo de una ciudad tumultuosa, agitada y pintoresca, real y ficticia, asistimos a las andanzas de Onofre Bouvila, inmigrante paupérrimo, repartidor de propaganda anarquista y vendedor ambulante de crecepelo, y su ascensión a la cima del poder financiero y delictivo. Mendoza nos propone un nuevo y singularísimo avatar de la novela picaresca y un brillante carrusel imaginativo de los mitos y fastos locales. Una fantasía satírica y lúdica cuyo sólido soporte realista inicial no excluye la fabulación libérrima.




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