Unos consejos para escritores noveles.


Aquí os dejo unos consejos para escritores noveles encontrados en un artículo de El País. Se trata de unos comentarios recopilados de 4 editores en el festival literario Eñe de Madrid.
Están bien para tenerlos en cuenta, aunque hay ciertos puntos que discrepo.
Yo añado algún comentario (opinión personal, únicamente mía) en cursiva :)
>> Arriesgar en la creación. “En este contexto no hay que hacer lo que espera Mondadori; hay que apostar por lo que quiere uno”. “La industria ha impuesto convenciones como novelas de entre 250 y 400 páginas, pero eso se está rompiendo. Van naciendo nuevas formas”.
Yo aquí añadiría incluso que la industria ha impuesto "temas": ahora toca novela histórica, ahora novela negra, ahora erótica... Que cada uno experimente en el género que quiera y que los editoriales no rechacen en base a género de moda.
>> Elegir destino. Cuanto mayor sea la editorial, más difícil es publicar. “Al filtro de calidad se le añaden lo que opinen el director de marketing, el de ventas…”. “Los autores deben saber por qué les interesa una editorial u otra”. Sobre los agentes hay muchas dudas: son efectivos pero, sin contactos o buenas perspectivas, es difícil encontrar alguien que represente a un novato.
Lo de que el autor debe saber por qué les interesa una editorial u otra está bien, pero también se podría decir que las editoriales supiesen por qué les interesa o NO un autor, y no rechazarlo sin leerse el manuscrito.
>> Un manuscrito limpio. “Después de acabarlo hay que leer, corregir, dejarlo que descanse en el cajón”. Nada debe quedar a la piedad del editor.
Eso es cierto, pero uno tampoco es dominador total del lenguaje y, al final, debes pagar para una buena corrección.
>> Sin dudas. “No nos engañemos: saber venderse forma parte de la poética contemporánea”. “Es un consejo general. Todos nos hemos convertido en viajantes de comercio”. Si un autor no cree en su obra, es difícil motivar a un extraño. Tiene que haber firmeza desde el correo que acompañe al manuscrito.
Y firmeza en el análisis de la obra recibida. Esto no solo depende del emisor. Digo yo que el receptor deberá poner de su parte.
>> Paciencia. “El tempo del que escribe es diferente del que edita”. Entre tres y nueve meses le toma al editor leer un original. Y si dice sí, la espera para llegar a la librería acaba de empezar.
>> Aceptar que el mundo es injusto. “Publicar en una editorial como la mía, con 15 títulos anuales, es muy difícil. Incluyo un par de noveles; tres, si estoy zumbado”. Incluso manuscritos considerados buenos no se publican. “Quien te diga que no se preocupa de las cuentas, no es editor”.
Decir que manuscritos buenos no se publican, me parece una barbaridad... eso sí, la biografía de un futbolista de 23 años es publicable.
>> No aspirar a grandes tiradas.“Yo las hago mínimas, hasta de 300, porque colocar a un novel es casi imposible”. “Ofrecemos una tirada corta, pero nuestro prestigio y el trabajo de apoyo a la creación”.
Esto también está condicionado a que muchas veces la tirada de un escritor novel está pagada en parte por él mismo. Es una realidad un tanto sesgada.
>> Un rincón en la librería. Para un debut con pretensiones artísticas las posibilidades de copar la mesa de novedades son ínfimas. “Luce más una novelita de Henry James que el primer trabajo de un chico de Cáceres”. Vencer a un muerto es difícil.
¡Ay!, aquí se han olvidado de decir que las distribuidoras pagan por colocar sus libros en las mesas y stands mejor colocados y, por tanto, las librerías ofrecen al mejor postor la mesa cerca del pasillo, la mesa cerca de la entrada, etc.
>> Olvidar los periódicos. Los medios de comunicación también están en crisis. Apuestan por lo seguro y no regalan espacio. “Prefieren traducciones y clásicos. La crítica se siente más segura ante una obra ya homologada”.
Está claro que la solución es las redes sociales. Poca inversión y mucha difusión. Eso sí, hay que ser constantes.
>> Pero no dejar de exigir. El autor debe pedir al editor. “Que hable de correcciones y puntos de vista”. “Aunque seas primerizo, tienes que saber cómo van a distribuir, si habrá entrevistas…”.
Eso sería genial. Me encantan las negativas que te corrigen aspectos del libro. Eso demuestra que se lo han leído. No esa carta "lo sentimos pero su obra no entra en estos momentos dentro de nuestra filosofía bla bla bla..."
>> Opción electrónica y autoedición. “Internet es una oportunidad, pero el editor certifica la calidad y aporta”. Abunda la impresión de que es más útil para calmar el ansia del autor que para difundir una obra.  “Es el mejor momento de la historia para publicar. El papel se vende poco y caro. Sacar libros baratos es una oportunidad para el escritor y el lector”. La editora considera que Internet puede ser también el primer paso para llegar a la librería. “Mis contratos solo atañen a la versión digital. Si el libro funciona, los autores pueden firmar con una casa de papel”.
Cierto. La era del Ebook ofrece un nuevo escaparate. Poco beneficio, pero mayor difusión. 
>> Premios. Muchos son para consagrados; otros, otorgados de antemano. Pero son un apoyo alimenticio y un masaje para el ego. “Para los editores no son una referencia”. “Y cuidado con un escritor que deforme su escritura para agradar una vez a la Generalitat catalana y otra al Consejo galego”.
Mmmm... eso de que para los editores los premios no son una referencia no me lo acabo de creer. 
>> Atentos a lo esencial. “Lo importante es el texto. No sirve que el autor te cuente que tiene muchos parientes que comprarán el libro”. Para publicar, lo más importe es escribir. Escribir bien, y resistir. Luego ya llegará lo demás. Hasta un editor tiene su corazón. “Después de dar 500 noes, un sí es un gran placer”.
Lo importante es el texto, sí, pero resulta que antes decían que muchos manuscritos buenos se quedan sin publicar... entonces, ¿qué es importante? ¿el dinero que aporte el autor? ¿la moda de lectura del momento? ¿En qué quedamos?

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