Reseña: EL guardian invisible de Dolores Redondo



Hacía tiempo que me atraía leer la trilogía de Baztán de Dolores Redondo y al fin he leído la primera novela, El guardián invisible, y he de decir que he disfrutado mucho y me ha atrapado la historia.

Destaco dos aspectos de la novela: la ambientación y los personajes. Ahora explicaré mejor estos dos puntos, pero antes adentremonos un poco en la historia: En el valle navarro de Baztán, en concreto en el pueblo de Elizondo, aparece asesinada una niña con una puesta en escena de lo más extraño, rozando algún ritual. Para investigar dicho caso, se encargará Amaia Salazar, inspectora de Policía natural del pueblo pero que vivía en Pamplona. Por tanto, Amaia se ve obligada a volver a su pueblo, después de muchos años sin pisarlo. Pronto el caso de complica al aparecer más muertes siguiendo la misma pauta y, sobre todo, relacionándose con otros casos antiguos.

Amaia tendrá que enfrentarse no solo a la dureza de los asesinatos, si no a sus propios fantasmas al volver a Elizondo y desenterrar de su inconsciencia un pasado oculto.
Aquí es donde destaca la fuerza de los personajes. Amaia Salazar y todos los personajes que le rodean están muy bien caracterizados y definidos y cada uno encaja como una pieza de puzzle en la vida de Amaia. 
Amaia atrae por su personalidad fuerte, su objetividad, su tesón por el trabajo, pero también por su pasado, su dolor oculto y sus miedos.

Acompañando a Amaia está su pareja, James, que representa el respeto y la comprensión hacia una mujer; sus dos hermanas, Flora y Ros, totalmente opuestas, bien definidas y que crea en el lector sensaciones muy fuertes. Ros nos crea un sentimiento de protección por su ternura y su inocencia, mientras que Flora despierta en nosotros la máxima aversión hacia una persona fría, llena de remordimientos e insensible; la tía Engrasi, una mujer valiente, fuerte y llena de misticismo; y luego está todo el elenco de compañeros policiales que cada uno aporta de granito de arena en la trama.

Y como un personaje más, tenemos Elizondo, y aquí está la gran ambientación que consigue hacer Dolores Redondo de la zona: nos transmite ese constante frío, humedad, lluvia, oscuridad de los inviernos en un pueblo de navarra, en el que perdura lo oculto, el misterio, la mitología, tanto, que se hace dificil no mezclar ciencia y magia. Es esta ambientación la que permite abordar temas culturales de la zona y de la mitología vasco-navarra. Abordar roles como el papel de la mujer en dichos pueblos y de forma general la importancia de respetar la naturaleza, el conflicto de la maternidad y el concepto de familia como elemento protector y destructor al mismo tiempo.

Todo esto sin olvidar que estamos ante una novela negra, en la que la investigación avanza a un ritmo lento (una buena crítica a los desenlaces rápidos de las series de televisión). Los crímenes son brutales, crueles. 

La investigación de los asesinatos se van entremezclando con resolver los conflictos del pasado de Amaia, que poco a poco irán entrecruzando sus caminos.

La novela se lee con mucha facilidad, por su ritmo y los capítulos cortos. Esta narrada en tercera persona, narrador omnipresente, pero siempre bajo el punto de vista de Amaia Salazar. Encontramos algún fragmento de flash-back a la infancia de Amaia, sobre todo al principio.

Puntuación: 4/5

Sinopsis

«Ainhoa Elizasu fue la segunda víctima del basajaun, aunque entonces la prensa todavía no lo llamaba así. Fue un poco más tarde cuando trascendió que alrededor de los cadáveres aparecían pelos de animal, restos de piel y rastros dudosamente humanos, unidos a una especie de fúnebre ceremonia de purificación. Una fuerza maligna, telúrica y ancestral parecía haber marcado los cuerpos de aquellas casi niñas con la ropa rasgada, el vello púbico rasurado y las manos dispuestas en actitud virginal.»
En los márgenes del río Baztán, en el valle de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en unas circunstancias que lo ponen en relación con un asesinato ocurrido en los alrededores un mes atrás. La inspectora de la sección de homicidios de la Policía Foral, Amaia Salazar, será la encargada de dirigir una investigación que la llevará devuelta a Elizondo, una pequeña población de donde es originaria y de la que ha tratado de huir toda su vida. Enfrentada con las cada vez más complicadas derivaciones del caso y con sus propios fantasmas familiares, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un asesino que puede mostrar el rostro más aterrador de una realidad brutal al tiempo que convocar a los seres más inquietantes de las leyendas del Norte.


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